Favorecer y estimular la flexibilidad mental y comportamental, así como potenciar la creatividad y el pensamiento flexible desde un un primer momento, contemplando en los programas de intervención y tratamiento, actividades y tareas en dicho sentido, se convierte en una herramienta poderosa, no sólo para prevenir posibles y futuras conductas de rigidez e inflexibilidad, sino también para disminuir la probabilidad de emergencia de trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y el estrés y, por tanto, incidir en la mejora de la salud mental.