La prevalencia del autismo en España es de 1 caso cada 100 nacimientos. Aunque las primeras señales de alerta aparecen alrededor de los 12 meses, los diagnósticos se realizan tardíamente, hacia los 4 o 5 años.
La investigación actual muestra que las intervenciones comenzadas antes de los 3 años tienen un impacto positivo mucho mayor que las comenzadas después de los 5 años. La detección y la intervención tempranas mejoran la evolución de los niños y multiplican las oportunidades futuras de aprendizaje y participación en la comunidad.
Por ello se hace necesario identificar los primeros indicadores de riesgo de autismo en el desarrollo para diseñar las herramientas de apoyo adecuadas a cada niño y su familia.
Habilidades matemáticas tempranas.
Cómo favorecer el aprendizaje de las matemáticas en niños y niñas con autismo durante las primeras etapas educativas.
Comprender los rasgos fundamentales del autismo y su influencia en el aprendizaje matemático.
Precursores del aprendizaje y estrategias metodológicas efectivas.
La neurodiversidad nos recuerda que no existe un cerebro perfecto ni una única forma «correcta» de pensar, aprender o sentir. El cerebro humano se manifiesta en múltiples variantes —como el autismo, el TDAH o las altas capacidades— que no deben entenderse solo desde las dificultades, sino también desde el potencial.
Reconocer y respetar esta diversidad no es solo una cuestión científica, sino un compromiso social con la inclusión, la dignidad y el valor de cada persona.